Chicago abanderada de lucha pro inmigrantes
PUBLICADO: 17 de abril de
2006, a las
12:32 pm (este)
ACTUALIZADO: 17 de abril de
2006, a las
12:40 pm (este)
CHICAGO, Illinois -- Cuando más de 100.000 personas salieron a las calles el mes pasado para defender los derechos de los inmigrantes, Chicago marcó la tónica de las multitudinarias manifestaciones a nivel nacional que se sucedieron en las últimas semanas.
Varios analistas afirman que no debería sorprender a nadie el hecho de que Chicago haya estado a la vanguardia de esta campaña, montando semejante marcha en menos de tres semanas."Por muchas razones, Chicago parece ser la capital política de la batalla por los inmigrantes", expresó Jorge Mujica, uno de los organizadores de la marcha del 10 de marzo. "Tal vez haya más inmigrantes en California y en los estados fronterizos (con México), pero en Chicago están tomando forma muchas iniciativas".Los militantes de la causa de los inmigrantes dicen que en esta ciudad hay una enorme colonia extranjera, una red de agrupaciones vecinales establecidas y creciente malestar en torno a proyectos de ley destinados a combatir a los inmigrantes ilegales, que han dado impulso a las protestas.La marcha de Chicago comenzó a gestarse luego de una conferencia de mediados de febrero en California, en la que agrupaciones civiles de todo el país analizaron un plan de acción nacional en respuesta al proyecto de ley migratoria aprobado por la Cámara de Representantes en diciembre. Ese proyecto incluye castigos para quienes contraten o ayuden a inmigrantes ilegales y haría que los indocumentados fuesen considerados delincuentes.En esa conferencia se dispuso la organización de marchas y manifestaciones para el 10 de marzo. Pero en otras ciudades no fueron capaces de montar protestas grandes en tan poco tiempo.Chicago fue el catalizador, según Armando Navarro, coordinador de la Alianza Nacional por los Derechos Humanos, organización de Riverside, California, que convocó la conferencia de febrero."Los únicos que se movilizaron rápidamente fueron los de Chicago", señaló Navarrete. "Actuaron con celeridad y produjeron un milagro político. Cuando vi lo que sucedió en Chicago, me dije, 'Dios mío, estamos en la senda correcta"'.Distintas organizaciones de Chicago se venían reuniendo desde antes y habían organizado manifestaciones pequeñas en defensa de los derechos del inmigrante. Uno de cada cinco residentes de Chicago es inmigrante y más de 580.000 de los 1.400.000 millones de extranjeros de la zona son mexicanos, según un estudio efectuado por la Universidad Roosevelt en el 2003."Esta es una ciudad con una rica tradición de inmigración. Es una ciudad de inmigrantes en sus cimientos, y tiene un sentido de comunidad contagioso", expresó Antonio Zavala, de la agrupación comunitaria Casa Aztlán.Dominic Pacyga, profesor de historia del Columbia College de Chicago, dijo que los inmigrantes han sido muy organizados desde siempre en esta ciudad y que esa tradición se ha transmitido a los hispanos."Siempre hay una red subterránea en la comunidad inmigrante para conseguir trabajos y movilizar a la gente", indicó.Chicago ha visto nacer numerosos movimientos laborales y protestas políticas desde el siglo XIX, incluida una concentración de 1886 en la que estalló una bomba que mató a siete policías. Siete anarquistas fueron hallados culpables del incidente pese a la falta de pruebas y cuatro de ellos fueron ejecutados. Un quinto se suicidó y a los otros dos se les conmutó la pena de muerte por la de prisión perpetua."Siempre ha sido un lugar donde es posible sacar mucha gente a la calle en poco tiempo. Hay sitios públicos donde es fácil congregarse para demostrar malestar o júbilo", dijo Pacyga.Cuando surgió la propuesta de convocar una marcha para el 10 de marzo, los organizadores apelaron a portales de Internet, correos electrónicos y teléfonos celulares para movilizar a la gente. También pusieron carteles en las calles, entregaron panfletos en las iglesias y utilizaron las radios para publicitar la marcha.Rafael Pulido, conocido como "El Pistolero" en su programa radial de WOJO-FM, quien contribuyó a dar publicidad a la convocatoria, dijo que, por más que el suyo no es un programa político, cuando dio difusión a estas noticias de inmigrantes su teléfono no dejó de sonar y recibía unos mil correos electrónicos diarios."¿Cómo no hacer nada cuando uno tiene un micrófono al frente y un mensaje para dar a conocer?", preguntó el locutor.
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